Os digo yo chicuelos que podría hacer unos libros pornos totales de lo que uno ve y encuentra en la sauna del gimnasio. Me he tirado un par de semanas sin ir, y entre mi ausencia y que la gente después de verano se olvida delgym, pues llevaba unas semanas que no os cuento mucho de lo que allí ocurre. Pero ahora sí. Ya se sabe que llega la navidad, y con ella el turrón, y entonces hay que ponernos buenuzos para que el día de nochevieja en lugar de uvas nos coman a nosotros. Total, que los chulazos han vuelto al gimnasio y con ellos la elefantosis. Y la sauna vuelve a estar al rojo vivo. Y uno ya no sabe si ni entrar, porque claro, me deben odiar mucho por cortar tanto el rollo. Pero es que mira, yo ya me quedo, observo, me río, y luego os lo cuento. Porque que un hombretón con una elefantosis que en un grado del 1 al 10 podríamos definir de 9 se tape la cosa con la toallita, empieza a mirar al de enfrente, y la toallita empiece a subir… pueses pa reirse. Ya les dejé solitos. Se debieron montar una fiesta parda.

Por cierto que reír no, pero casi tengo que llorar, porque ayer se me cayó en la espalda el foco de la sauna. ¡Me quedé muerto! Entró unchaval (con móvil, por cierto… ¿un móvil en una sauna?), cerró la puerta y no sé yo si del golpe y del calor pues elfoco calló encima mío. Menos mal que no me pegó en el cabezón, sino me deja tonto (más aún…)

Y hablando de elefantosis… ¿Conocéis a Victor Banda? ¿No? Pues nada, es el chico de la foto. Es un chavalito español que triunfa como pocos en el mundo del porno gay. A mi marida le encanta. Pues nada, ¿os acordáis de aquel lector que me envió una historia de lo mal que lo pasó el día que se puso unos vaqueros 5 tallas más pequeñas que la que le corresponde? ¡¡¡Pues me ha contado que Victor le tiró los trastos una noche!!!¡¡¡Y él le dijo que no porque le daba miedo!!! No diré su identidad, porque si se entera mi marida le mata. No os digo más que mi marida dice que si tenemos la ocasión a ese señor hay que trajinársele… que no serían cuernos, sino un bien por la humanidad. “Si yo me entero que has tenido ocasión y no te le has follado te dejo por gilipollas”, eso me dice. ¿Tú te crees?

Nada más chatos, me voy a comprar unas castañas, que huele toda la Gran Vía y da ganas.

Besos pre-navideños

Jose Antoral. 2009

Hace mucho que no os hablo del gimnasio, ese hospital de enfermos de elefantosis tan especial y que, por cierto, cumple cinco años y celebran una fiesta a la que no podré ir porque tengo un destino mejor (que ya os contaré…). Bueno pues en el gimnasio, además de elefantosis, pesas, máquinas para correr, espejos y monitores estúpidos, hay sauna. Y en una sauna de un gimnasio lleno de chulazos con trompa y maris, pues pueden pasar muchas cosas.

El otro día le contaba a un fiel lector de este blog, Interzona, que algunos miembros, y digo miembros, del gimnasio deben odiarme porque suelo cortarles el rollo en la sauna. Yo llego, me siento en plan buda (o eso dice el modisto de las travestis, que comparte sauna conmigo y dice que parece que voy a hacer yoga) y ahí me quedo, en el rincón sudando como una cerda. Pues hay veces que hay más personas, y se miran, remiran, se tocan, retocan, algunas cosas crecen… pero si hay alguien en plan buda en un rincón que no responde a los estímulos, pues no pueden terminar la faena y acaban marchándose. ¿Corta-rollos? Quizás… pero bueno, que hay otras saunas para eso señores…

Pues a lo que iba, y lo que da título a este post, es que hay un señor mayor muy arrugadito que siempre se mete en esa sauna con oscuras intenciones. Creo que le tenemos todos calado, porque hay veces que ni siquiere hace gimnasia (uy, esto de “gimnasia” suena tanto a Jane Fonda…), sólo va a la sauna. Es un poco triste ver como un ancianito se la intenta menear en la sauna para intentar seducirte. Por cosas así es por las que yo digo que, cuando sea viejo, quiero ser asexual… Total, que el otro día, salía yo del gimnasio, andé unos 200 metros, crucé la carretera, doblé la esquina… y ¡ZAS! El viejito meneón con su mujer de la mano. Él me miró con cara de sapo, y yo, cuando él, y ella, ya me habían sobrepasado, me sonreí con cara de malvado pícaro. Conclusión de la historia: El viejecito va al gimnasio a intentar ponerle los cuernos a su mujer con los hombretones de allí. Y fíjate que me ha dado lástima, por él y por ella. Por él porque si es gay y ha vivido toda la vida una realidad que no es la suya, pues es una pena. Y por ella, obvio, porque debe andar haciendo surcos por los techos de su casa. Y yo me pregunto, mujeres que me léeis, ¿es mas duro que tu novio/marido te ponga los cuernos con otra mujer o con un hombre? Yo es que no sé qué me molestaría más, si que mi marida se acostara con otro hombre o que le tocara el chochete a una mujer (y lo que viene después…).

Ala, os dejo con el debate, que yo me voy a hacer una paellita de sábado mientras escucho la bachata de mi vecina la sorda.

Besos mil.

Jose Antoral. 2009

O mejor aún el sexo, porque ayer vi cómo dos chulazos se conocieron en el baño, ellos y sus miembros, y decidieron irse juntos a… “tomar algo”. Pero eso os lo cuento ahora, porque antes os tengo que decir que ahora mismo estoy absolutmente meado del todo. Y no de risa, sino de la emoción. ¡¡He visto a Ruth Lorenzo en Chueca!! ¡¡Llamando a teléfonos para alquilar piso!! ¡¡Y me he hecho pis encima porque Ruth Lorenzo es la reina de los mares y oceános de mi vida!! Para el que no la conozca, Ruth es una muchacha que Noemí Galera rechazó en el casting de OT (para luego presentarnos a gente como Geno o Esther Aranda) pero que cogieron en el Factor X británico. Y la chica arrasó, no ganó (porque que gane una española un concurso inglés ya sería la repanocha), pero quedó muy bien, y encantó, y batió récords en youtube, y consiguió que Inglaterra y España se mearan enteras al ver actuaciones como esta:

 

En fin, que como tenga a Ruti de vecina ya puedo vivir en un orgasmo continuo. Pero bueno, vamos a lo que os gusta: el morbo de las historias de gimnasio. Que sois unos warretes, que lo se yo, y os encanta que hable yo de los enfermitos de elefantosis. Pues ayer dos de estos enfermitos se pusieron a mear. Juntos, pero no revueltos. Yo que ya las vi venir, permanecí atento a la jugada, para luego contarlo claro. Sin mirarse la cara, los chicos valoraron cuánto de enfermo estaba cada uno, y terminaron de mear. Se dirigieron, ambos, al lavabo, donde se lavaron, a la vez, la manos. Ya entonces, con las manos limpias, se saludaron, se dieron dos besos, sus nombres y se contaron la hora a la que cada uno solía venir al gimnasio. Uno de ellos ya se iba, pero el otro acababa de llegar. Éste último le preguntó: “¿Ya te vas?”, y ante la afirmación de éste, el otro dijo: “¡Yo también! Ya me iba, me voy contigo”. ¡¡¡Mentira!!! ¡¡¡Si acababa de llegar!!! Ni siquiera se cambio de ropa, y salió con la ropa de gym con el otro chico. Supongo que irían a hacerse juntos alguna cura para su enfermedad ¿no?. Divinos.

Por cierto, he comenzado hablando de una estrella, Ruth Lorenzo, y os tengo que hablar de otra, Edda Díaz. Edda Díaz es, ni más ni menos que la reina del Café Concert, y una de las mejores actrices argentinas de todos los tiempos, que está pasando unos dias por España y está aprovechando para regalarnos su talento, acidez, humor, reflexión y ternura. Pues que sepáis que Edda Diaz estará el viernes en The Angel con Supremme de Luxe, y Supremme está emocionada perdida porque no todos los días tiene uno la posibilidad de ver en directo, y en persona, a Edda Díaz. No puedo deciros aquello de que vengáis y me saludéis, porque yo no estaré por motivos académicos, pero desde luego si que os puedo decir que vayáis y disfrutéis, porque según me cuentan merece mucho la pena.

Y para finalizar os tengo contar algo que ya he contado en mi facebook y que me desternilla del todo. ¿Sabías que Isabel Gemio entrevistó a Irene VIlla en Onda Cero y la dijo en antena que si le habían temblado las piernas de la emoción de sacar su libro? ¿Y encima cuando se percató del detalle que Irene no tiene piernas por un atentado de Eta intentó arreglarlo, le entró la risa y la preguntó que si ese tipo de cosas la molestaban? Tremenda la Gemio.

Os dejo ya, beso mil.

Jose Antoral. 2009

Bueno bueno bueno, con este titular vais a venir todos y todas como locos para ver qué ha pasado en el gimnasio. Ja ja ja. El poder de un titular. Pues tranquilos que no he tenido ningún problema de erección en el gimnasio. Yo no, pero otros sí. Os cuento. El otro día andaba yo en los vestuarios, recién duchadito y perfumadito, dispuesto para terminar de vestirme y marcharme a casa a descansar, cuando llegó un chiquito muy mono. Algo en su entrepierna llamó mi atención. Y es que aquello estaba puesto y dispuesto. ¿Qué digo? ¡Muy puesto y muy dispuesto! La cara del chico era un poema, porque no era de presumir de bulto sino de sufrimiento total. Los que sois hombres sabréis que a veces una erección llega en momentos más bien inoportunos y uno no sabe dónde meterse o cómo esconderse. Pues ese debía ser uno de esos momentos para este chico. Imagínate: un enfermo de elefantosis con un pantalón de deporte, una camiseta minúscula y ajustada, intentando esconder sin éxito todo el mondongo. Alguno pensará que a lo mejor estaba ligando conmigo. Pero no, no presumiré de ello porque no es el caso. Lo estaba pasando mal de la leche porque por más que se estiraba la camiseta hacia bajo aquello no se tapaba. Se sentaba, se iba al baño, se volvía a sentar, se miraba al espejo… ¡Pobrecito! En serio que me dio pena. Yo no sé si se habría tomado una viagra o qué, porque hombre, con un poquito de relajación eso también puede bajar… Os preguntaréis qué pasó con el chico. Pues yo ya me fui, y le dejé sentado en el banco del vestuario. Supongo yo que se quedaría haciendo tiempo a que la cosa se relajara, porque si sale así a la zona de pesas lo mismo alguno se equivoca de barra. Y ojo que la cosa es seria, que en Santo Domingo un chico se tiró 7 días erecto después de tomar alcohol y dos estimulantes sexuales y apuntito estuvo de tener que ser operado.

Y cambiando radicalmente de tercio, os cuento que el otro día estuve en el XXX, un bar de la calle Clavel con unos graaandes ventanales para cotillear todo lo que ocurre fuera del bar. Pues bueno, me tomé una cocacola, pero me la tomé con mal rollo, porque me acordé de una historia que me había contado Clemen. El otro día estuve en su casa y, con la bandera de la falange y el cuadro del Papá de fondo, me estuvo contando historias de crímenes en el barrio. Ella que lleva toda la vida allí ha visto de todo. Pues resulta que encima del XXX vivía un matrimonio de esos de amor a primera VISA. Él era un hombre de negocios montadito en la peseta, y ella una jovenzuela que se arrimó al sol que más le calentó. Tuvieron un hijo, y le mantuvieron escondido años y años en una habitación. ¡El libro de la Selva en Chueca! Tremendo que ocurran esas cosas os lo juro. Cuando le encontraron el niño no sabía hablar ni nada claro… ¿Qué habrá sido de él? Porque digo yo que por edad por lo menos puede seguir vivo, aunque sea un viejecito.

Esto es todo por ahora, os dejo, no sin antes recordaros que podéis mandarme comentarios que tengo a los spammer controlados y ya no habrá más ataques. ¡Cabrones os he vencido!

Besos mil.

Jose Antoral. 2009

Chicuelos, ayer estuve en lo más cercano que he estado nunca de un cuarto oscuro. Para los no entendidos, o que no entiendan, un cuarto oscuro es un sitio (oscuro) en donde se va a ligar-follar-felar-tocar… en el que el único ruido que se oye es el chasquido de un mechero para encender la llama y tener algo de luz. Esto me parece peligroso total, aparte de porque estos sitios de vicio y perversión pueden esconder de todo, porque imagina tú que se te acerca un tío con un mechero y enfoca donde no debe… ¡Qué dolor! Todo esto según me cuentan, porque nunca he estado en un sitio de estos… hasta ayer.

Y mira que uno nunca piensa que se va a encontrar un dark-room en un gimnasio. Pues ayer iba yo tan contento al gimnasio, a seguir quemando los 26cm de perritos de la noche anterior. Entré, saludé, pasé mi tarjeta, atravesé los tornos, bajé las escaleras… y ZAS! El gimnasio está a oscuras. Se había ido la luz y tan sólo había 3 o 4 puntos semi-iluminados con las típicas luces de emergencia. Todo un drama porque claro, sin luz, las musculocas no pueden mirarse al espejo y sin luz, las mariligonas no pueden ronear con la mirada mientras hacen biceps con el mari que hace pecho. Un drama para algunos, pero a mi me pareció super cómico, y no paraba de reírme. Total, como nadie me veía…

Lo más grande fue al llegar al vestuario, que, para que os hagáis una idea, es una especie de U. Un lado de la U tenía cierta luz por la misma razón de antes, las luces de emergencia, pero otra parte de la U era la más absoluta oscuridad, como cuando bajas la persiana a tope en tu habitación. ¡Tú imagínate! ¡Un lugar lleno de enfermos de elefantosis totalmente a oscuras! Pa’ mearse y no echar gota.

Yo supongo que los trabajadores del gimnasio no andarían nada contentos con esto, porque que se vaya la luz durante más de una hora el mismo día en el que la dirección del gym ha decidido dejar de dar toallas a la entrada es una putada grande y una cosa que puede provocar muchas quejas de los socios y socias. Yo no me quejé de nada, porque total, ellos no tienen la culpa y como digo, me lo pasé pipa, sobretodo viendo las caras de los que iban bajando las escaleras y se encontraban el pastel. ¡Un poema! Alguno se fue tal como llegó. El Moreno se quedó. Y yo, obvio, también.

Nada más por ahora chicuelos. Os tengo que confesar que mi estado de ánimo no es el mejor hoy por algunos sucesos acontecidos en mi vida personal-familiar, pero que, por vosotros, os he contado todo esto porque, como dirían los artistas, el show debe continuar. No obstante, permitidme si os dejo con una canción algo melancólica…

 

Besos mil chicuelos.
Jose Antoral. 2009

El otro día mi amiga Xana me comentaba que me iba a invitar a un restaurante de Chueca en el que hacían unos perritos divinos. Aunque me guardaré la propuesta de invitación para otro día, yo no podía esperar a probar semejante manjar, máxime cuando visité la página web y vi que los precios no eran nada caros.

De modo que anoche, antes de ir a ver Harry Potter, nos fuimos a Peggy Sue’s, que así se llama el sitio (En la calle Belen). Y me encantó. Es el típico restaurante americano que vemos en las series yanquis, con la decoración al detalle, la máquina para seleccioanr canciones, teléfono antiguo, música de ambientación perfecta, Salvados por la Campana en la tele… ¡¡¡Parecía que estábamos en Grease!!! A poco me subo a la mesa a cantar Summer Nights. La carta ofrece hamburguesas, sandwiches y varios entrantes para compartir, pero yo lo tenía claro: Había que probar el famoso perrito caliente de 26 cm que Xana me había recomendado. ¡¡Qué rico!! No todos los días uno se mete 26 cm en la boca, aunque hay que matizar que son 26 cm de salchicha, porque de pan son unos pocos menos. Pero no importa, porque lo que falta de pan se suple con la presencia de queso, relish (que no sé lo que es pero yo me lo como todo), cebollita frita… una delicia vamos. De postre tomé un brownie, y eso no me gustó tanto porque aquello era más bien un bizcocho con trocitos de nueces, estaba rico, pero que no lo llamen Brownie cuando quieren decir Bizcocho de chocolate. Me fijé en la mesa de al lado, y estaban comiendo unas hamburguesas con una pinta buenísima. Sin duda volveré, tengo que experimentar bien esa carta. Además, las chicas que atienden son muy guapas y muy simpáticas, a veces en exceso y se relajan tanto en su simpatía que se empiezan a contar sus líos amorosos aunque tú estés delante. Una de ellas hablaba con una amiga y le estaba contando un verdadero drama de amor: A pesar de lo mal que le trataba su chico, no quería dejarle, y quería irse con él a Edimburgo.

Si visitáis su web os daréis cuenta que podéis cenar casi por el mismo precio que en el Mcdonalds, pero con una calidad superior y en un ambiente divino total.

Por cierto, que para hacer hueco a los 26cm, antes de la cena me fui al gimnasio. Volví a ver al Moreno de Sin Tetas No Hay Paraíso (Alex García) y os puedo prometer y prometo que este chico se ha propuesto que nos olvidemos del Duque en la próxima temporada de la serie, porque se está poniendo guapo no, lo siguiente. Aparte de él, por allí andaban algunos de estos que sufren elefantosis, una enfermedad malísima… para la vista y ciertos orificios.

Nada más por ahora chicuelos.

¡Os quiero millones!

Jose Antoral. 2009

Bienvenidos a NoTeLoCrees!!Mi nombre es Jose Antoral, tengo 28 años y te invito a participar en la esta aventura. Comenta, crítica, ríe, sugiere... o escríbeme a antoral@gmail.com
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