Estos días miro con ganas el 31 de diciembre. Estoy inquieto, contando los días, las horas y hasta los minutos. Necesito que acabe este año, y empiece otro. Y es que, aunque a lo largo de mi vida he tenido acontecimientos que nos han amargado un poco la vida, este año han sido demasiados, muy juntos, muy graves, sin respiro… Este año, más que la navidad, celebro el año nuevo… Pero para que me entendáis, intentaré poner orden a este año horrible que por fin se acaba.
En lo familiar, el año no ha podido ser peor. Enero: una tía, como una madre para mí pues me cuidó durante meses en mi infancia cuando mi madre estaba enferma, ingresó en la UCI por una neumonía no detectada a tiempo. Febrero: mi tía muere. Marzo: mi padre ingresa en el hospital, también por una neumonía. Mayo: mi padre vuelve a ingresar, con unos raros síntomas que resultan ser un tumor cerebral, que es operado en Junio. Julio: un primo sufre un accidente de moto. Tras 5 días en la UCI, fallece. Agosto: el tumor cerebral no estaba sólo, ya que también hay tumores en el pulmón. Hay que operar. Septiembre, octubre, noviembre y diciembre: sesiones de radioterapia y quimioterapia. En diciembre, además, mis padres sufren un robo en casa… Aunque he resumido los acontecimientos en unas líneas, vivirlos ha sido un auténtico infierno.
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Si conocéis este blog hace tiempo, seguro que ya me habréis leído alguna vez hablando de Rouco Varela. Pero bueno, como este mentecato sigue largando por su boca, pues yo, haciendo uso de la misma libertad de expresión que él, también largaré.
Día de Navidad en el barrio. Y, la verdad, de no ser por unos pocos que decidieron abrir y animar un poquito el cotarro, el día habría sido tremendamente aburrido. Chueca era un desierto. Los restaurantes cerrados, los bares cerrados, los chaperos escondidos, los chinos cerrados… la lluvia cayendo… ¡Pero el bar de los bocadillos estaba abierto! Mítico bar el de Augusto Figueroa al que seguro muchos habéis entrado. Pues allí entramos anoche, antes de ir a Tántalo a celebrar la navidad con Pupi Poisson. Pedimos un par de bocadillos, unas bebidas y preguntamos cómo funcionaba la oferta que ponía en la puerta de “minis gratis”. Resulta que te dan un mini gratis por cada 2 bocadillos que pidas, siempre que el mini y los bocadillos sean para llevar o tomar en barra. Como nosotros nos íbamos a sentar, pasamos de los minis. Bocadillo en mano, una belleza masculina llamó nuestra atención. Le miramos, nos miramos y dijimos al unísono: “Sí, está muy bueno”. El chico se fue al baño y cuando volvió, y pude verle mejor, ya me di cuenta que era una celebrities de esas que fabrican ahora en telecinco y son flor de un día: ¡Era David Morales, ex tronista de “Mujeres y hombres y viceversa”! (En la foto, el de la camista gris). Una de las amigas que iba conmigo abrió los ojos, puso boca de alucinada y dijo: ¡Qué fuerteee no está con Tamara!. Resulta que el chaval se fué del programa con una novia bajo el brazo, llamada Tamara. Pero debe ser que la cosa no ha salido bien porque ya no está con ella, sino con otra que también estuvo en el programa y que se llama Yasmín. Y la pareja no paraba de hacerse arrumacos, tocarse la pierna, mirarse amorosamente… Vamos, que hay tomate del bueno.
Y me ha faltado tiempo para bajar a Berkana y coger un ejemplar. “Oh my God!” es la nueva revista gay que viene a cubrir el hueco dejado por “Zero” tras su desaparición. Tanto es así, que gran parte del equipo de la mítica revista se encuentra ahora en esta nueva “Oh my God!”, que dirige Martin Mazza, en una nueva aventura empresarial que, todo hay que decirlo, tiene muy buena pinta.
No recuerdo muy bien cuando fue la primera vez que me encontré con el blog de Abel Arana. Pero ya hace un par de años por lo menos. Desde el primer día que llegué a su blog, me quedé enganchado por su estilo desenfadado, por lo que cuenta y cómo lo cuenta, porque me río, y eso, hoy en día, es un gran regalo. Con el tiempo, Abel Arana ha dejado de ser para mí un simple blogger. He descubierto que tiene un pasado laboral del copón, un presente de órdago y un futuro prometedor. Mi amigo Felix dice que Abel Arana es Dios, y que todo lo que él diga va a misa. Mi amiga Nuria dice que Abel Arana está como un tren. Y mi madre, sencillamente, se le quiere pedir para reyes. Os digo esto para que entendáis que Abel Arana es mucho.
A lo mejor soy muy friki (seguramente), pero yo soy de los que va fijándose por la calle en todos los carteles. Vamos, que conmigo los publicistas que hacen carteles anunciando conciertos y demás lo tienen chupao, porque me fijo en todos. Pero es que observo incluso esos carteles colgados en las esquinas, las farolas o los portales, porque suelen ser muy curiosos.

Me he ido de sarao, que ya sabéis que me gustan. Esta vez no he ido cámara en mano, porque no iba a currar, sino a disfrutar, que para eso me habían invitado. La excusa, ver en primicia “Ansiedad”, el cortometraje escrito y dirigido por Eduardo Casanova (al que conocéis por su papel de Fidel, en Aída). La cita, en los Cines Palafox de Madrid. El protocolo, llevar algo morado. Los invitados, muchos, entre ellos Paco León, Mariano Peña, Ana Polvorosa, Martin Mazza, actores varios de Hospital Central, Amar en Tiempos Revueltos, y yo, que también luzco muy bien.
Bienvenidos a NoTeLoCrees!!Mi nombre es Jose Antoral, tengo 28 años y te invito a participar en la esta aventura. Comenta, crítica, ríe, sugiere... o escríbeme a antoral@gmail.com





